Gas Renovable

16/05/2022

El hidrógeno verde, punta de lanza para descarbonizar nuestra economía.


Desde el estallido de la guerra de Ucrania, la búsqueda de soluciones eficientes y competitivas que permitan a Europa garantizar la seguridad de suministro ha centrado todos los debates, tanto en el plano institucional como en el corporativo. No cabe duda de que Europa, y buena parte del mundo, se enfrentan a una situación sin precedentes que ha motivado que este asunto ocupe actualmente el primer lugar en las agendas de todos los actores que conforman el sector energético.

La situación es urgente y requiere de respuestas inmediatas, pero no por ello se debe olvidar la necesidad de mirar hacia un futuro limpio, seguro y competitivo.

En este contexto, España debe ser capaz de aprovechar la enorme oportunidad que se abre ante ella para convertirse, no solo en el hub gasista para Europa, sino en un nodo de desarrollo de tecnologías punteras y sostenibles como el hidrógeno verde. Un vector energético 100% renovable cuya fortaleza radica, además de en su estabilidad, en su altísima capacidad de almacenamiento y transportabilidad futura por las infraestructuras ya existentes, sin apenas necesidad de inversión. Es precisamente en este punto en el que reside nuestro gran potencial, ya que nuestro país cuenta con una red de infraestructuras gasistas robusta, resiliente y diversificada, con la mayor capacidad de almacenamiento y regasificación de toda Europa. Por tanto, el mantenimiento, impulso y ampliación de este potente sistema supone una inversión en nuestro futuro, ya que por él podrá circular, de forma eficiente en costes, hidrógeno verde, esencial en la transformación energética y en la descarbonización de Europa. Así lo señala la propia Hoja de Ruta del Hidrógeno, aprobada en octubre de 2020 y que, además, establece ya objetivos ambiciosos en este sentido.

Desde Sedigas compartimos plenamente esta visión y estamos firmemente comprometidos con el desarrollo de este vector energético, que se perfila ya como punta de lanza de nuestro futuro energético, y que además puede jugar un papel especialmente relevante en sectores hoy por hoy difíciles de descarbonizar, como el transporte o la industria pesada. Ejemplo vivo de este compromiso es el Think Tank para el estudio del Hidrógeno inyectado en las infraestructuras de gas natural que pusimos en marcha hace ya dos años. Un proyecto pionero que tiene como objetivo convertirnos en referentes a nivel nacional y europeo en la definición tecnológica y normativa de procesos que permitan la inyección de este gas renovable en las infraestructuras gasistas, así como identificar las necesidades normativas que faciliten su expansión y control.

Algunas de las primeras conclusiones de este grupo de expertos es que nuestro sistema gasista está, efectivamente, preparado para constituirse en el elemento habilitador de los primeros proyectos de hidrógeno y que su adición al gas natural tiene un efecto beneficioso al reducir aún más el dióxido de carbono en la combustión. No obstante, aún queda camino por recorrer, especialmente en el ámbito normativo. Los análisis de Think Tank constatan que existe una ingente labor de revisión de casi la totalidad de la regulación referente a la infraestructura de transporte y distribución de gas natural de cara a las posibles barreras para el desarrollo de los proyectos de inyección y almacenamiento de hidrógeno y establecer límites que permitan operar con seguridad.

De lo que no cabe duda es de que nuestras infraestructuras gasistas han demostrado una alta capacidad de adaptación y de que están preparadas para dar un salto cualitativo adicional hacia 2050. Es más, nuestros datos nos dicen que utilizando la máxima capacidad permitida hoy por la regulación en España (5%), se podría cubrir más del 20% del objetivo fijado a 2030 a través de blending en la red gasista. Por tanto, debemos sumar nuestras fuerzas y trabajar juntos para poner en valor todo el potencial de esta red, única en Europa, que puede situarnos como referentes en la configuración del modelo energético del futuro. No debemos desperdiciar la ocasión de reivindicar nuestro lugar en esta carrera de fondo del hidrógeno que ya ha comenzado y que, sin duda, irá intensificando su velocidad en los próximos años.